“La calle que nunca duerme”

Desde inicios del siglo pasado que la avenida Corrientes es la referencia principal para el entretenimiento y columna vertebral de la vida nocturna en la ciudad de Buenos Aires.

Le debe su nombre a la ciudad de Corrientes, que fue la primera en adherir a la causa por la independencia. Fue bautizada así en 1822. Tiene una extensión de 70 cuadras y pasa por los barrios de Balvarena, Almagro y Villa Crespo. De todas maneras, la zona más transitada debido a la actividad teatral, es el que empieza en Av. Callao y termina en Libertad, que a partir de las 19 y hasta las 2 am, se convierte en peatonal por el afluente del público.

En la década del ’50, el periodista y conductor de radio Roberto Gil la bautizó como “La calle que nunca duerme”, denominación que aun al día de hoy la identifica. Esencialmente es la calle de las librerías, las pizzerías y los teatros, aunque cuenta con muchas más atracciones.

La actividad teatral de la calle Corrientes

La Av. Corrientes nace en el mítico Luna Park, un estadio cubierto con capacidad para 3.723 espectadores, testigo de la historia artística y deportiva argentina, fundado por Ismael Pace y José Lectoure en 1931.

A sólo 200 metros del Obelisco y con una capacidad para 3262 espectadores, nos encontramos con el Teatro Gran Rex, uno de los más importantes del mundo y el de mayor capacidad de sudamérica. Se trata de una obra arquitectónica del arquitecto Alberto Predel arquitecto Alberto Prebisch, el mismo que creó el Obelisco de Buenos Aires, y del ingeniero civil Adolfo T. Moret.bisch y del ingeniero civil Adolfo T. Moret, exponente del estilo racionalista, y fue finalizada en el año 1937.

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Frente al Rex, en Corrientes al 860, se ubica el teatro Ópera. Esta sala fue inaugurada en el año 1872 y en sus principios estaba pensado como un teatro lírico. Tal es así que su estreno fue con la ópera Il Trovatore.

En la calle Esmeralda al 449, a pocos metros de la Av. Corrientes, se encuentra otra de las salas históricoas de la ciudad, el teatro Maipo. Esta sala fue inaugurada en el año 1908, bajo el nombre de SCALA. Paso por un par de cambio de nombres hasta que el 15 de agosto de 1922 fue rebautizada con el nombre que lo conocemos ahora, el Maipo. Tiene una capacidad para 645 espectadores y es uno de los más importantes de la ciudad de Buenos Aires.

El Lola Membrives y el Broadway son otras dos de las salas más tradicionales de la famosa avenida. Junto con el complejo cultural y comercial Paseo la Plaza, con una infraestructura que alberga cinco teatros que ofrecen espectáculos en Buenos Aires para todos los gustos (música en vivo, obras de teatro, stand up), restaurantes con diversidad de oferta gastronómica y otros rubros comerciales, el circuito nocturno de la Av. Corrientes recibe público de todas las edades, en todas las épocas del año.

Pizzerías de la Av. Corrientes

El broche de la salida nocturna lo pone la pizza porteña. Y por porteña nos referimos a la pizza de la calle Corrientes.

Una de las emblemáticas es Güerrín (Corrientes 1368), que además de por la pizza se la conoce por ser anterior al obelisco. La fundaron, en 1927, los genoveses Franco y Guido Grondona. Se dice que con el queso que tiene una pizza porteña en Italia se hacen 3. Pues la muzzarella clásica de Güerrín tiene 600 gramos de ese queso. El local ofrece, además, otras 69 variedades de pizzas.

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Para una buena fugazza con queso los que saben señalan a Banchero (Av. Corrientes 1300 y Av. Corrientes 1604), aparentementes sus creadores. El primer local de esta pizzería se fundó en 1932, en la Av. Almirante Brown del barrio de la Boca. Además de los 3 locales en Buenos Aires sus pizzas se pueden comer en Miami.

Los que parece que saben de pizza napolitana, en Buenos Aires, son Los Inmortales (Corrientes 1369). Un clásico entre clásicos de la avenida, fundada en 1952, tiene 6 locales, 4 de ellos en la ciudad de Buenos Aires. Hacen una piza a la piedra cuya receta nace en Castronovo, una ciudad cercana a Napoles.

es una de las pizzerías más tradicionales de la Avenida Corrientes. Fue fundada en 1952 por Felipe Fiorellino y Francisco ”Chiche” Di Ciancia y desde entonces ofrece pizzas a la piedra, hechas con una receta de origen italiano, más precisamente de Castronovo.